El Salat es una oración de rango sublime, pero la gente no lo valora debidamente. En esta época, muchos musulmanes se dedican a la repetición frecuente de fórmulas piadosas, por ejemplo, los Naushahis y Najshbandis, etc.… Es de lamentar que no constituyan más que innovaciones. Esta gente desconoce la realidad del Salat y difama los mandamientos divinos. Para un buscador, ninguna de estas innovaciones posee beneficio alguno en comparación con el Salat. En momentos de dificultad, la práctica del Santo Profeta era realizar las abluciones y ofrecer el Salat, ofreciendo sus súplicas durante el Salat. Según mi experiencia, ninguna cosa puede aproximar a Dios tanto como el Salat.
Las distintas posturas del Salat demuestran respeto, humildad y mansedumbre. En Qiyam (la postura de pie) el orante se pone en pie con los brazos plegados, como el esclavo se yergue respetuosamente ante su maestro y rey. Durante el raku (inclinación) el orante se inclina en humildad. El punto culminante de la humildad se alcanza en Sallda (postración), que indica extremo desamparo (Discurso en la Conferencia Anual, Págs. 6-8).Observad el las oraciones regularmente.
Algunas personas se contentan con una sola oración diaria. Sin embargo deben recordar que no se exime a nadie de ellas, ni siquiera a los profetas. Se narra en los hadices que un grupo de hombres, que acababan de aceptar el Islam, solicitaron al Santo Profeta, la paz sea con él, quedar exentos del Salat. Dijo: "La religión que no exige acción, no es en absoluto religión". (Malfudat, Vol. 1, Pág. 254).

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